sábado, 19 de enero de 2008

Tras la reflexión de Mary Kate, es preciso recordar que habíamos dejado a maldito John en la puerta de la casa de su vecina Peggy Sue. HAL 9000 nos devuelve a ese momento. Veamos que ocurrió:

...y encontró, sin demasiada sorpresa, que la puerta cedía levemente, con un leve chirrido de sus bisagras.

El viejo televisor Zenith estaba encendido. Abbot y Costello hacían su numerito.

- ¿Quién juega en la primera base?
- Kien. Kien juega en la primera base
- Eso es lo que te pregunto ¿quien es primera base?
- Kien. Kien es el nombre del primera base.
- ¿Quien?...

Ignoró todo excepto lo que en aquel momento le parecía la única razón de su existencia. Ahora sólo oía claramente sus propios latidos, y el crujir del suelo de madera a sus lentos pero inexorables pasos. Asió el pasamanos de la escalera, mirando hacia arriba. El tacto de la madera era más cálido de lo que hubiera esperado. Arriba no había luz... espera, la puerta de una habitación estaba entreabierta, y de ella salía una estrecha franja de claridad que reflejaba el espejo del pasillo.

No podía creer lo que estaba haciendo. Peggy Sue, su vecina, había sido el objeto pasivo de su onanismo desde el mismo día en que llegó a vivir a aquella casa. Su marido era un triste representante de calzados, que recorría el estado de una punta a otra con su Buick del 77. A menudo, Peggy Sue estaba sola. Era cuestión de tiempo, se decía Maldito John a veces, pero ¿cuánto tiempo?

Ahora, de repente, sentía que las piernas le fallaban. Algo le impedía subir la escalera. ¡Se estaba meando! ¿Dios, cómo es posible? Tarde o temprano, tanto whisky tenía que jugarle una mala pasada, lo había pensado a menudo; pero precisamente ahora...

sábado, 12 de enero de 2008

La soledad de Mary Kate

El actual Letrista de Hamelín, antes conocido como Aluajal, nos aportó minutos después la soledad en la que May Kate queda, y los pensamientos que fluyen por su cabeza vertiginosamente...

Mary Kate no soportaba más aquella vida. Ella, que había sido Miss Pensacola a los dieciséis años, fingiendo que tenía dieciocho.
Recordaba aquel día como si fuera ayer mismo.
Su madre la despertó antes que a los demás miembros de la familia, y cuando pudo abrir los ojos la sorprendió llorando a su lado agarrándole la mano con una fuerza que indicaba procupación.
Años más tarde deseó no haber efectuado la pregunta que le hizo a su madre mientras se incorporaba: ¿Qué te pasa mamá?.
Las lágrimas, aquellas lágrimas que tanto detestaba en el rostro de su madre, habían vuelto como portadoras de malas noticias.
"¡Tu padre se ha marchado Mary Kate!, ¡ se ha ido para siempre!. "
No admitió más quejas, se incorporó en un instante, y decidió que nunca más un hombre la dañaria hasta el punto de hacerla llorar. Su rostro, hasta hacía unos instantes, dulce y angelical, se tornó duro, y su mirada parecía ya la de una mujer que venía de vuelta de muchas cosas.
Tras ganar el concurso de Miss Pensacola, conoció a muchos hombres, demasiados quizá, y todos terminaron destrozados por la inagotable sed de venganza que Mary Kate matenía con todo lo que movía con voz de hombre.
Cuando apareció Maldito John, todo cambió. No podía comprender como había desperdiciado los últimos años en esa cruzada sin sentido. A los dos meses estaban casados y a los cinco años de casados ya tenía tres hijos.
Tardó todo ese tiempo en darse cuenta de que Maldito John era la viva imagen de su padre. Pero ya no lloró, ya no deseaba vengarse de más hombres.
Simplemente, tumbada en su cama, repasó mentalmente los dos últimos años de su vida, y mientras escuchaba a su marido beberse la enésima copa de Old Rip Van Winkle, cerró los ojos y deseó volver a ese día, diez minutos antes de que su madre la despertara.
Y no sonaba nada en la radio, eran las dos de la mañana y los niños dormían.

viernes, 4 de enero de 2008

El mejor momento...

Minutos después, el mismo Waylon Doe, que estaba lanzado, escribió en mi opinión uno de los pasajes más conseguidos de Maldito John, si no el mejor. Un auténtico nudo en la trama que nos atrapó a todos definitivamente. Por cierto, no preguntadme cómo he conseguido la foto, pero aquí tenéis a la vecina de Maldito John, cazada cuando contemplaba a su vecino fumando en el porche...


Su última copa; al menos la de aquella noche, y quizás la de muchas otras noches. Un divorcio teniendo que atender la hipoteca de la casa, la pensión y el alquiler de algún pequeño apartamento no le iba a permitir seguir gastando 48 pavos en botellas de whisky. Por eso pensó en disfrutarla como nunca, a pequeños sorbos. Encendió un Lucky. A pesar de la música, escuchó como crepitaban bajo la llama del encendedor las primeras hebras secas del tabaco de su cigarrillo. Le recordó al primero. Sintió, como entonces, que era observado. Podría ser Mary Kate, pero la ventana del dormitorio daba a la espalda de la casa. Le dio al cigarrillo una profunda calada, giró un poco la cabeza y soltó el humo, denso, blanco, como un fantasma que al deshacerse le permitió ver a su vecina, la de la casa donde sonaba "Wonderful Tonight", mirándolo. Bebió de un solo trago el whisky que quedaba en el vaso, y lo dejó junto a la botella, en el segundo escalón del porche. Se levantó, y tras dar otra calada al cigarrillo lo tiró al suelo, pisándolo con la puntera de su zapato derecho, con ritmo, como en un lento paso de baile. Caminó hacia la casa de al lado, apenas distante unos 20 metros. A la mitad se detuvo, inclinó su cabeza hacia atrás. Mientras cerraba los ojos, una delgada lluvia comenzaba a caer, pudo refrescar su cara. La noche era fría. Subió el cuello de su cazadora, metió sus manos en los bolsillos y continuó caminando hasta llegar a la puerta de la casa de al lado. Golpeó suavemente con los nudillos....