domingo, 15 de julio de 2007

Maldito John vuelve en sí.


Esto ya no había quien lo parara. A estas alturas, todos sabíamos que habíamos iniciado una historia que daría mucho de sí en las reuniones de La Jaula.

Aluajal se soltó, recreándose en el momento. Como siempre, con su banda sonora:



Se tomó la copa, pero no encontró ni rastro de libertad para decidir si se iba o se quedaba. Su voluntad se iba anulando poco a poco, y la responsable era esa voz que le susurraba palabras que jamás había escuchado antes. Intentó buscar en la penumbra una respuesta que le permitiera comprender la razón de aquella situación tan nueva para él, pero sus sentidos tocaban, oían, veían y paladeaban el placer en toda su dimensión, y su mente, como la cinta de un viejo Amstrad, se estaba borrando segundo a segundo. Ya no le importaba nada, sólo quería saber cuanto tiempo podría permanecer en aquella situación, tan agradable, y que inmediatamente después viniera la nada. Un segundo después, un grito y alguien aporreando la puerta, le volvió a una realidad que no comprendía. La "cinta", se puso a funcionar sin que nadie hubiera dado la orden, y poco a poco los recuerdos empezaron a sucederse como fotogramas, superponiéndose unos a otros sin razón aparente. Foto, gritos, golpes, foto, foto, gritos, golpes, foto, foto, foto..............se sorprendió a si mismo gritando.

-¡¡¡Ya va!!! -sus manos, como si estuvieran obedeciendo órdenes de un desconocido, hurgaron en su bragueta hasta recomponer la situación. Tiró de la cisterna, abrió la puerta, y el último fotograma le recordó el inmenso placer que sintió cuando tras entrar en los servicios del estadio, empezó a desbeber los dos litros de cerveza con los que había celebrado el haber ganado los 12.000 dólares de la apuesta que, en el último momento, se pagó 12 a 1. En la radio del coche sonaba Nirvana y el D.J. comentaba que Kurt Cobain hubiera cumplido ese día cuarenta años.

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